• Eva Rodríguez Renom

¿Cómo informar a los niños del fallecimiento de seres queridos?

-No usar mentiras.

-Si no se sabe cómo explicar algo, confesarlo.

-No usar eufemismos (es un ángel, se ha marchado...). No es adecuada esta interpretación de que la muerte no es definitiva y por lo tanto la considere como una solución a un problema.

-No relacionar la muerte con un sueño («...está durmiendo»), pues puede provocar problemas para dormir.

-Expresar las emociones (pena) delante del menor.

-No alagar el tiempo para dar la noticia.

-No se debe obligar al niño a que acuda al velorio o entierro, pero tampoco debe prohibírsele. De todas formas, es recomendable que se realice con él algún tipo de ceremonia como acudir a un templo, visitar la tumba, poner flores o encender velas.

-Informar a la escuela del suceso para que los profesores actúen en consecuencia.

-En la vivienda deben dejarse algunas fotografías del fallecido para que el niño no sienta una separación total y pueda recordar a su familiar. Sin embargo, debe evitarse dejar los objetos y pertenencias del fallecido como si éste estuviese a punto de regresar.


Señales que indican necesidad de ayuda profesional

-Pérdida de interés por actividades durante un período prolongado.

-Insomnio duradero.

-Pérdida de apetito.

-Miedo de separación.

-Regresión a conductas propias de una edad más temprana. Es cierto que esta manifestación es normal en un principio (enuresis, hablar como un bebé...). Sin embargo, será su persistencia lo que debe preocuparnos.

-Imitar la conducta del ser fallecido (ejemplo suplantación del hermano).

-Expresar el deseo de irse con el fallecido de forma reiterativa.

-Aislamiento, disminución de las interacciones con grupos de iguales.

-Problemas escolares prolongados.


Marckan (1997).