• Eva Rodríguez Renom

Dedícale tiempo para ti

Este ejercicio lo puedes hacer tumbado o sentado, lo que prefieras.


Ponte ropa cómoda.


Busca un lugar tranquilo. Puede ser la habitación de tu casa, en un parque, cerca del mar.


Cierra los ojos y respira profundamente varias veces.


Mantén tu atención en la respiración. La respiración no hay que forzarla, déjate respirar por ella.


Notarás que al principio hay mucha actividad mental, muchos pensamientos, mucho ruido.


Cuando tus pensamientos te invadan, redirige tu atención en la respiración. No luches para que tus pensamientos desaparezcan, ni pongas resistencia.


Céntrate en tu respiración y sé consciente que tus pensamientos están aquí, aparecen y quieren llamar tu atención, quieren distraerte. Intenta no hacerles demasiado caso.


Recuerda: no eres tus pensamientos.


Vuelve y mantén tu atención en la respiración. Relájate poco a poco y permite que los espacios sean cada vez más largos. A medida que vayas reforzando tu estado de atención en el silencio, los pensamientos irán disminuyendo.


Siente y pon tu atención en el silencio.


Respira profundo y agradece.


Este tiempo para ti lo puedes emplear al menos una vez al día.