Terapias

01.

Terapia Breve Focal

La terapia breve focal (TBF) tiene una aplicabilidad amplia e individualizada. Se estudia caso por caso y se diseña un plan terapéutico específico para cada problemática. 

En una terapia breve el tratamiento se inicia con un plazo establecido, por lo general, en semanas o meses. Es breve en comparación con otras modalidades terapéuticas enfocadas a una búsqueda más profunda de los orígenes del sufrimiento personal.

La aplicación de una técnica focal no necesariamente ha de ser breve, pero sí debe conservar los objetivos limitados, en un intento de mejorar los estados urgentes e importantes del paciente.

Se trata de establecer el foco o conflicto central que causa dudas, sufrimiento e incapacidad a quien acude a la consulta.

La TBF brinda ayuda a personas cuya situación vital, económica y laboral no les permite recurrir a sesiones semanales por tiempo indeterminado. El principal objetivo es transformar la tendencia que dicha persona tiene a quedarse bloqueada ante algunas situaciones, para conseguir beneficios en un breve espacio de tiempo.

02.

Terapia de orientación psicoanalítica

 

Esta modalidad de terapia individual permite ahondar en un mayor autoconocimiento.

 

Resulta eficaz para disminuir o eliminar síntomas derivados de dificultades en el desarrollo vital. Ayuda a hacer consciente procesos inconscientes que producen la repetición de mecanismos de defensa, conductas y pensamientos disfuncionales. Ofrece, además, un espacio de reflexión y mejora, para promover cambios y aumentar capacidades.

Problemas de autoestima, ansiedad, tendencia al sufrimiento y la tristeza irracionales, dificultades en la toma de decisiones, conflictos en relación con la pareja, el trabajo o la familia, etc., pueden ser abordados mediante esta terapia. 

03.

Terapia de atención plena

Mediante la aplicación de terapias combinadas, que incluyen el aprendizaje de la atención plena, esta modalidad de intervención apunta a mejorar aspectos de la vida cotidiana como la pérdida de interés, la falta de seguridad, de habilidades sociales o el miedo, entre otros.

Hablar de Zen es hablar del momento presente, es hablar del aquí y ahora. Es también, entre otros muchos aspectos, hablar de sentarse en silencio, de aprender a soltar e iniciar el viaje interior del autoconocimiento.

 

A partir del aprendizaje de distintas técnicas, que van desde la atención plena hasta dejarse ir a través de la tensión y la respiración concentrada en el Hara (centro de gravedad), se abre un espacio de reflexión para hacer consciente el origen de los padecimientos.

 

Estar presente en cada pequeña cosa que hagas, saber esperar, observar con calma y estar en tu centro, sin sentirte obligado a intervenir si algo te desagrada, y dejar de estar tan preocupado por la impresión que se formen de ti los demás: estos son algunos de los objetivos que pueden lograrse con la terapia de atención plena.

04.

Terapia de pareja

Hay diversos problemas por los que una pareja puede y debería iniciar una terapia: frecuentes desencuentros, conflictos que a fuerza de repetirse parecen irresolubles, expectativas no cumplidas, falta de deseo sexual, dificultades en la comunicación, diferencias en la educación de los hijos, poco respeto hacia el otro, desavenencias constantes en la convivencia, maltrato psicológico y/o físico, etcétera.

 

La modalidad de terapia de pareja ayuda a abordar estas cuestiones y a crear un espacio para recuperar la vitalidad y fortaleza del vínculo. Abre la puerta a reflexionar acerca de la capacidad del arte de amar con confianza en el otro, responsabilidad, cuidado, respeto y compromiso.

 

Tanto si se trata de hablar sobre cómo superar diferencias o insatisfacciones, como si lo que está en juego es elaborar el cierre de la relación para beneficio de ambas partes, con el acompañamiento de un profesional, encontraremos la mejor manera de enfocarlo.

 

La terapia de pareja crea un espacio de elaboración, y propone estrategias y técnicas para que se generen cambios que apunten a mejorar la calidad de vida de los dos.

05.

Desarrollo y crecimiento personal

Trabajo conjunto y colaborativo entre terapeuta y paciente para profundizar en ti mismo, limpiar historias del pasado, desarrollarte e indagar en aquello que te impide crecer.

 

Cambiar conlleva un esfuerzo, mientras que quejarse y no hacer nada impiden la acción. Es importante que seas activo a partir de la determinación de querer hacer algo distinto con tu vida y estar dispuesto a salir de la comodidad mental de la zona de confort.

Eres responsable de tus decisiones (activas o pasivas), y mediante el crecimiento personal puedes corregir, modificar, rectificar el rumbo de tu vida, cuando el escenario en el que se desarrolla no sea el que esperabas.

Dejar de ser una víctima pasiva para pasar a ser responsable activo de tu vida, empoderarte y, como proponían los antiguos griegos, hacerte cargo de tus asuntos mediante el más profundo autoconocimiento.

06.

Leibterapia Personal

La Leibterapia es una técnica corporal desarrollada por Karlfried Graf Dürckheim (psicoterapeuta y maestro Zen) juntamente con un grupo de colaboradores especializados en diversas técnicas psico-corporales.

 

Es una técnica muy completa que trata a la persona desde la unidad cuerpo-mente-espíritu. Está orientada a acompañar al paciente en su camino de apertura a la experiencia del momento presente y a incorporar el cuerpo como soporte de emociones que se han puesto en juego en su desarrollo vital.

 

La Leibterapia es diálogo terapéutico y toque corporal. Cuando se ponen las manos sobre alguien no sólo se contacta con una zona de su cuerpo, sino que se acoge a la persona completa. Es un gesto que favorece que se deje ir y se abra a su ser, que conecte, que le permita soltarse, que confíe para avanzar. No hay juicio ni interpretaciones. Se acoge lo que hay y lo que acontece en cada momento, para que la persona cuente libremente su experiencia y muestre cómo se inscribe en su cuerpo.

 

La Leibterapia no debe ser sólo agradable o conducir a una relajación, sino que va mucho más allá. Se trata de estar atentos a las sensaciones que vayan emergiendo; de darse cuenta de antiguos y profundos bloqueos y emociones que puedan aparecer; de ser conscientes de las diferencias entre las zonas del cuerpo tratadas y las zonas aún sin trabajar; etc.

 

Las sesiones se realizan en una esterilla sobre el suelo, donde la persona se acuesta para aprender a dejarse ir, para sentir y vivir una sensación de enraizamiento, centramiento, confianza y seguridad, más allá de tensiones, bloqueos y crispaciones.

 

Las prácticas de Leibterapia Personal tienen supervisión en el centro Presencia Zen, dirigido por Laia Monserrat.