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Terapias combinadas para una Vida Plena
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Una persona asiste al paso del tiempo observando con horror cada nueva marca en su rostro, cada gramo de grasa depositado en su contorno, la pérdida de tersura de la piel, la aparición de una cana que se suma en silencio a sus congéneres. Un terrible día, después de una considerable inversión de dinero en productos cosméticos, la persona no lo soporta más (no se soporta más) y corre a una clínica para que le digan cuántos cortes y cuántos euros serán necesarios para reparar lo que considera estropeado. El valor de lo bello está sólo en relación con nuestra percepción, así que es independiente de su perduración en el tiempo. La persona, ante la idea de que la belleza es perecedera, padece el dolor que causará su desaparición, y así se priva del goce por lo bello.


Marcas previas a una cirugía en el vientre de una mujer
El valor de lo bello


Un hombre mira el teléfono móvil de una mujer mientras ella duerme
«Me quiere mucho, es su manera de amarme»

Una persona mantiene una relación amorosa con otra, de la que se queja amargamente porque la hace víctima de unos celos enfermizos. «Es así porque me quiere mucho, es su manera de amarme», la justifica. Henri-Pierre Cami escribió su Historia del joven celoso acerca de aquel que, preocupado porque los ojos de su amada miraban a todo el mundo, porque con sus manos podía hacer gestos de invitación y seducirlos, porque podía hablar con otros y sonreírles, porque podía marcharse de su lado, le arrancó los ojos, le cortó las manos y la lengua, la dejó sin dientes y, por fin, le cortó las piernas. «De este modo —se dijo— estaré más tranquilo». Y entonces dejó de vigilar de manera enfermiza a la joven amada, porque así, en su lamentable estado, ya nadie la desearía. Hasta que un día volvió a casa y no la encontró: había desaparecido, secuestrada por un exhibidor de fenómenos de circo.

A partir de este sábado, 9 de marzo, y con una periodicidad mensual, comienza a celebrarse el taller de iniciación a la meditación Zen. Se trata de una propuesta amable, cercana y sencilla con la que abrir las puertas de la práctica meditativa.


Zen significa meditar y za-zen es sentarse a meditar. No es solo meditación, es una manera de estar en el mundo y una forma de vida. El Zen es vivir la experiencia de cada sentada. Es descubrir lo que nos une y nos conecta con nuestra vivencia interior y también lo que nos une y nos conecta con los demás desde otro lugar. De ahí este camino distinto, auténtico, presente.


Este encuentro mensual consistirá en:


— Transmitir nociones básicas sobre el Zen laico en la línea de Karlfried Dürckheim.


— Enseñar la postura de meditación.


— Participar en una meditación Zen grupal.



Está dirigido a:


— Personas que no han meditado nunca y quieren aprender.


— Aquellas que ya meditan pero no conocen la Vía del Zen y desean iniciarse en este camino.


— Personas que conocen el Zen y quieren practicar con nosotras.


El primer taller dará inicio el próximo sábado 9 de marzo, de 11:00 a 13:00, en Presencia Zen (Roger de Llúria, 5, 6º 1ª, Barcelona), y estará a cargo de Eva Rodríguez (fundadora de Vida Plena, psicóloga, psicoterapeuta y autorizada para conducir grupos de za-zen) y Carla Nomen (psicóloga, psicoterapeuta y autorizada para conducir grupos de za-zen).


Inscripciones: info@presenciazen.com — 630 91 55 49 (Carla Nomen).


Aportación voluntaria


Si quieres elegir este camino, contacta con nosotras para reservar tu plaza.


¡Atrévete a vivir la experiencia!


Manos formando un mudra en meditación Zen
Taller de iniciación a la meditación Zen

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