• Eva Rodríguez Renom

Amor propio

– Pero, ¿tú me amas? – Preguntó Alicia.


– ¡No, no te amo! – Respondió el Conejo Blanco.


Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.


– ¿Lo ves? – Dijo el Conejo Blanco.


Ahora te estarás preguntando qué has hecho mal, para que no consiga quererte al menos un poco, qué te hace tan imperfecta, fragmentada.


Es por eso que no puedo amarte.


Porque habrá días en los cuales estaré cansado, enojado, con la cabeza en las nubes y te lastimaré.


Cada día pisoteamos los sentimientos por aburrimiento, descuidos e incomprensiones.

Pero si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de pura alegría alrededor de tu corazón, mis débiles dardos se harán letales y te destruirán.


La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo: «evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma ».


Por eso Alicia no, no te amo.


Extracto del libro Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll.


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Desde la psicología, el amor propio se ha conceptualizado científicamente como autoestima. Hace referencia a la valoración o estima que una persona tiene de sí misma.


El amor propio nos protege de no sentirnos lastimados ante cualquier situación.


Cuando nos gustamos más, cuando nuestra opinión sobre nosotros mismos aumenta, dejamos de intentar la validación y la atención de otras personas. Nos avisa cuando es momento de retirarnos de una relación. Nos enseña a poner límites cada vez que sea necesario. Nos responsabiliza de aquello que concierne a nosotros y dejamos la responsabilidad al otro cuando le corresponda. Y además, entre otros muchos aspectos, genera empatía, aceptación y comprensión hacia nuestra persona y por ende hacia los demás.


Poder recuperar la estabilidad emocional, aumentar la autoestima, volver y dejarse amar son algunos de los objetivos en terapia y la base para tu bienestar.