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  • Foto del escritorEva Rodríguez Renom

Vivir el cuerpo

Admitimos sin dificultad que nos hace falta tiempo y madurez para saber «lo que ocurre en nuestra cabeza». Nos pasamos la vida interrogándonos sobre este problema. Pero el cuerpo, que no es menos misterioso, que no es menos «nosotros mismos», que es de hecho indisociable de la cabeza, nuestro cuerpo es sólo objeto de cuestiones superficiales y mal planteadas. Sentimos la rigidez del cuerpo, las restricciones que nos impone, hasta el malestar e incluso hasta el sufrimiento. Sin embargo, nos resulta prácticamente imposible analizarnos y conocer las causas reales de ese malestar. Su origen queda enmascarado por un detalle que retiene la atención: un vientre prominente, un hombro más alto que otro, un dedo del pie que duele... O bien uno es «nervioso», padece de insomnio o digiere mal. A veces, un solo árbol puede ocultar el bosque.


El cuerpo tiene sus razones, Thérèse Bertherat


Tenemos la mala costumbre de ponernos rígidos, en lugar de encontrar nuestro peso en el bajo vientre (Hara). Contraemos la mandíbula, los hombros, … nos centramos en la cabeza que muchas veces nos traiciona… Poco a poco, nos volvemos tensos, petrificados, sin soltura y sin flexibilidad.


¡Dejemos de situarnos en la cabeza y vivamos nuestro cuerpo entero!


Vivir el cuerpo
Vivir el cuerpo


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