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Terapias combinadas para una Vida Plena
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La llegada del Coronavirus está causando en el psiquismo de muchas personas un aumento desmesurado de la angustia, del miedo y de preocupaciones excesivas.


El miedo es el virus más letal que existe. Devasta las conciencias, desequilibra interna y externamente e incita a crear más miedo. El miedo nos paraliza y nos vuelve fácilmente manipulables. El miedo hace que entremos en pánico y tomemos actitudes irracionales. El miedo baja nuestro sistema inmunitario.


Aprovechemos esta ocasión para descubrir quienes somos, cómo actuamos y desde dónde. Aprovechemos para prestar atención a nuestros pensamientos y a cuestionarnos los motivos porqué pensamos como pensamos, porqué hacemos lo que hacemos, qué es lo que se está poniendo en juego a nivel interno y externo.


Debemos tomar las medidas recomendadas para la prevención, pero también evitar saturarnos con la sobrecarga de información que conlleva nefastas consecuencias en el bienestar físico y psicológico. Desconocemos hasta dónde nos va a llevar y cómo nos va a afectar este virus, pero lo que está claro es que vamos a tener que convivir de manera más racional e inteligente.


Aunque sea una situación desproporcionada, también está ofreciendo la oportunidad de pasar más tiempo con los hijos, una oportunidad para pasar más tiempo con nosotros mismos, a prestar atención a un montón de cosas que olvidamos, descuidamos, porque nunca tenemos tiempo.


Vale la pena reflexionar sobre ello, parar un poco y no entrar en pánico.


¡Que no nos contagie la pandemia del miedo!


Miedo y preocupación
Angustia, miedo y preocupación

Si queremos evolucionar, sería recomendable encontrarnos con lo que nos es contrario. Poder avanzar aceptando nuestras «sombras» como las de nuestro entorno.


No deberíamos evitar lo que es sombrío, ni quedarnos rezagados en lo que es luminoso.


Hay que ir hacia la vida, abiertos sin reservas, caminando con firmeza, sin tregua, y si fuera necesario, dejando lo que con gozo hemos logrado. Quizás, así, iremos desasiendo la cubierta de nuestro pequeño yo, duro e impermeable, para ir envolviéndonos conforme a un Ser más auténtico.


Reflexiones del libro Práctica del camino interior, Karlfried Graf Dürckheim



Introspección
Práctica del camino interior

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